Moda, carmín y hamburguesas

Que nos dejen de sesudas teorías económicas. Para saber como está el mundo (y como va a estar), nos vasta con comprar un bocadillo y mirar a nuestro alrededor.

Hará unos 20 años que “The Economist” creó (y sigue publicando) el índice Big Mac. Para quien no lo conozca, el Big Mac es un bocadillo de hamburguesa que McDonalds vende, con los mismos componentes, en más de 120 países. Y si el producto contiene iguales ingredientes, debería valer lo mismo independientemente de dónde lo estemos comprando. Pero, evidentemente, no es así. Esto nos lleva a lo que en economía se llama “paridad del poder adquisitivo”, según la cual, en un mundo homogéneo, un euro debería comprar lo mismo en cualquier parte del mundo. Si comparamos el precio del Big Mac en diferentes países, podremos comparar sus respectivas economías. Muy exacto no es, desde luego, pero sí aporta pistas que no se alejan demasiado de la realidad.

Más curioso (y menos científico) es valorar el momento económico a través del pintalabios rojo. Dicen que fue Leonard Lauder, siendo presidente de Estée Lauder, quién observó que las ventas de este producto crecían de forma notable en épocas de incertidumbre o recesión económica. Y la historia de varias firmas de cosméticos aporta bastantes datos que lo corroboran. Al parecer, cuando el mercado no ve muy claro lo que va a pasar con su monedero, deja de adquirir productos superfluos relacionados con el lujo o la belleza y los sustituye por carmín, más barato y evidente. Y esto ocurre aun cuando las ventas de productos de primera necesidad estén en retroceso.

¿Y qué pasa con la moda? Pues una teoría parecida relaciona (inversamente) la longitud de las faldas con la bonanza económica. Según ya decía George Taylor hace casi un siglo, si las cosas van bien, a vender minifaldas. Y un repaso a los ciclos de las modas del pasado siglo le dan la razón.

Por si todo esto fuera poco, estas teorías tienen descendientes. Al índice Big Mac le ha aparecido un descendiente (creado por UBS) que no solo compara el precio del producto, sino cuánto hay que trabajar para poder pagarlo. 10 minutos en Tokio o 96 en Bogotá. Y en Australia, Commonwealth Securities Limited ha creado el índice iPod que, a diferencia del Big Mac, se fabrica en un solo lugar y, por lo tanto, su coste de producción es siempre el mismo.

Economía accesible. Así que… a observar.

   

2 comment(s) on “Moda, carmín y hamburguesas

  • Así no vale. Son muchos años de carrera y un master para que ahora todo el mundo pueda entender de economía.
    Bienvenidos al mundo blog.

  • Ahora ya no es economía sino econonuestra.
    Gracias, Ernesto.

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